
Te contamos cómo llegamos hasta este momento.
En las tierras altas de Cartago, donde Pacayas y Capellades se encuentran, nuestra historia comenzó a escribirse entre los pasillos del colegio que nos vió crecer.
En aquel entonces, una primera ilusión de juventud nos unió, sembrando una semilla que, aunque el tiempo y la distancia intentaron poner a prueba, nunca dejó de latir en silencio.

Nuestros caminos tomaron rumbos distintos cuando la vida llevó a Ivonne hacia la ciudad para perseguir sus metas profesionales, mientras que la esencia de nuestras raíces seguía presente en cada recuerdo.
A pesar de los kilómetros, el hilo invisible que nos conectaba permaneció intacto; nunca perdimos la comunicación y en la quietud de la distancia, siempre nos recordábamos el uno al otro como ese refugio seguro al que el corazón siempre desea volver.


Fue al concluir sus estudios y con el regreso de Ivonne a su tierra, que el destino, con una paciencia perfecta, nos permitió reencontrarnos para iniciar una nueva relación, esta vez con la madurez de quienes han aprendido que el hogar no es un lugar, sino una persona.
Aquellos momentos sencillos y reencuentros se transformaron en la certeza de que queríamos caminar hacia una misma dirección, fusionando no solo nuestros corazones, sino también nuestras ambiciones, de la mano y compañía de Dios.
Hoy, habiendo decidido compartir el resto de nuestras vidas y entrelazar nuestros proyectos personales y profesionales, tomamos el paso de unirnos en matrimonio para empezar a construir juntos un futuro sólido.
Los invitamos a ser testigos de este nuevo capítulo, donde aquel "hola" de nuestra temprana juventud se transforma hoy en un compromiso eterno de amor, crecimiento y sueños compartidos.